miércoles, 3 de enero de 2007

Chavez : El retador


Se enfrentó a Bush en su propio territorio llamándolo “diablo”. Continuó su confrontación con el gobierno mexicano. Israel fue blanco de sus ataques. Pero con el gobierno de Perú se contentó, como toca a un buen hermano bolivariano. Mónica Mogrovejo efectúa hoy un reportaje sobre el tema en el diario venezolano “El Mundo”

Al presidente de Perú, Alan García, lo llamó “ladrón de cuatro esquinas”. Al primer ministro británico, Tony Blair, “inmoral”, “sinvergüenza” y “peón de Washington” por instar a Venezuela a “acatar las reglas de la comunidad internacional”. Al otrora presidente mexicano Vicente Fox, “cachorro del imperio”. Asesino, al Estado de Israel y al mandatario estadounidense George W. Bush lo tildó de “diablo” (ocho veces) durante su último discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas.

El 2006, Hugo Rafael Chávez Frías atacó a unos y elogió a otros levantando un polvorín en la opinión pública internacional. Cartas de felicitaciones de Hamas. De los Hermanos Musulmanes -el mayor grupo de oposición de Egipto-, lo felicitaron por su política antiestadounidense e israelí. El expresidente de EEUU Bill Clinton se limitó a llamar “error” a las expresiones del mandatario hacia Bush que “dañan a Venezuela”.

Lo cierto es que nuestro controversial mandatario se ha convertido en uno de los hombres más famosos del mundo al punto que el LatinYork lo eligió como personaje del año. Y, según la Agencia Bolivariana de Noticias, el Time tenía el mismo resultado pero “a última hora, cambiaron el resultado de la tradicional encuesta que ha realizado en las últimas ocho décadas para elegir, entre sus lectores, a la Personalidad del Año, y en un acto contrario a los principios, a la ética y a la moral del periodismo sustituyeron al personaje escogido por la inmensa mayoría, que era Chávez, por `Usted’, lo que podría más bien denominarse El fraude del año 2006″.

En agosto pasado, la crisis diplomática con Israel llegó a su máximo nivel cuando el presidente Chávez ratificó sus críticas a la ofensiva militar de Israel a Líbano. Lacalificó de “verdadera locura” y que ello motivó el regreso del representante diplomático venezolano de Tel Aviv, a lo cual siguió la retirada del embajador israelí de Caracas.

“Por eso es que, aunque digan lo que digan y me critique quien quiera criticarme, hemos retirado nuestra representación diplomática del estado de Israel”, apuntó Chávez.

“No tengo interés en mantener relaciones diplomáticas, ni oficinas, ni comercio, ni nada, con un Estado como el de Israel”.

Llamó a la ofensiva israelí un resultado de lo que Lenin denominó la fase superior del capitalismo: el imperialismo. “Nunca hubo un imperialismo como el de hoy que amenaza la existencia humana”.

NO A LA INTROMISIÓN

Después de que en el 2005 las relaciones diplomáticas entre Venezuela y México quedaran reducidas a nivel de encargados de negocios, luego que Chávez llamara a Fox “cachorro del imperio”, por su defensa del Alca, a finales del 2006 el gobierno mexicano volvió a evaluar las relaciones con Venezuela, en vista de que el presidente venezolano dijera a CNN que no reconocía al presidente electo Felipe Calderón: “El gobierno de México rechaza tajantemente los juicios expresados sobre el proceso electoral mexicano y sus resultados formulados por el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, señor Hugo Chávez”, expresó la Cancillería en un comunicado que subraya que estos conceptos “además de falsos, constituyen una intromisión inadmisible en los asuntos internos”.

¿CUESTIÓN DE CARISMA?

Hugo Chávez, guste o no, tiene carisma, al menos, así lo aseguró el presidente peruano cuando, durante la Segunda Cumbre Sudamericana de Naciones, que se celebró en la ciudad boliviana de Cochabamba, tuvo la oportunidad de encontrarse con Chávez en la cena ofrecida por el mandatario boliviano Evo Morales.

García habló de buena química: “me causa simpatía, tiene una personalidad exhuberante, exultante, comunicativa y no dudo de que tenga buenos objetivos para la salud de su pueblo”, dijo en relación a Chávez, con quien comparte la admiración por Bolívar. Al final, culpó a los mensajeros por la mala comunicación y dejó atrás las ofensas “cerradas como un capítulo”.

Mónica Mogrovejo - El Mundo

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